• El Grupo EPM
emprenderá un proyecto de alta amigabilidad ambiental para eliminar antes
de 2028 concentraciones peligrosas de PCB´s, un aislante y disipador de
calor que es nocivo para la salud, analizando de cerca de 150.000
transformadores y otros equipos que hacen parte de la red eléctrica
• El proyecto tiene un costo base estimado de 72.000 millones de pesos, pero se está estructurando un caso de negocio innovador que podría ahorrar hasta un 40 por ciento del valor
Por Mauricio Montoya Piedrahita
Gerencia
Comunicación Corporativa Grupo EPM
En las últimas
décadas del siglo XIX, al amparo de la segunda revolución industrial, se
desarrollaron los PCB (policlorobifenilos), compuestos por moléculas
inexistentes en la naturaleza que integran benceno (un
hidrocarburo) y cloro, resultando un aceite con poderosas propiedades
aislantes y disipadoras de calor.
En los años 30 del
siglo XX, con el auge del uso de la electricidad en sistemas
interconectados en redes, los PCBs empezaron a ser utilizados intensivamente en
transformadores, aisladores, condensadores y otros elementos eléctricos.
Y también en espumas, pinturas y varios productos industriales. Solo
que resultaron altamente tóxicos para los seres vivos y supremamente
estables: una vez unidos, el cloro y el benceno no pueden separarse por
acción natural, sino con un tratamiento a base de sodio metálico que atraiga el
cloro.
La respuesta de las
legislaciones fue prohibir su uso, en Estados Unidos desde 1979 y en otros
países desde 1986. La respuesta de la industria fue sustituirlo por
aceite dieléctrico, fabricado a partir del petróleo, contaminante si no se
maneja adecuadamente, pero no tóxico.
De este modo, el
fin de los PCBs se habría saldado si no fuera por dos detalles.
Uno: los equipos que lo usan pueden tener una vida útil de entre 50 y 60 años;
y dos: algunos fabricantes en países con legislaciones laxas, siguieron
utilizando PCBs mezclados con dieléctricos.
El proyecto del
Grupo EPM
En suma, sigue habiendo PCBs sobre todo en la industria eléctrica, sin que se sepa bien cuánto ni dónde. De ahí que la Resolución 222 de 2011, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, le indica al sector para que sean identificados sus PCBs, el 30 por ciento a 2016; el 60 por ciento a 2020 y el 100 por ciento a 2024. Y luego eliminados, 30 por ciento a 2017, 60% a 2022 y 100 por ciento a 2028, pues este último tramo, dadas las dificultades, tiene un plazo extra.
En suma, sigue habiendo PCBs sobre todo en la industria eléctrica, sin que se sepa bien cuánto ni dónde. De ahí que la Resolución 222 de 2011, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, le indica al sector para que sean identificados sus PCBs, el 30 por ciento a 2016; el 60 por ciento a 2020 y el 100 por ciento a 2024. Y luego eliminados, 30 por ciento a 2017, 60% a 2022 y 100 por ciento a 2028, pues este último tramo, dadas las dificultades, tiene un plazo extra.
EPM ha estado
evaluado todos los grandes equipos que poseen los negocios de Generación,
Transmisión y Aguas, y los de Distribución dentro de sus procesos de
mantenimiento, y solamente en menos del 7 por ciento se ha encontrado que están
contaminados con esta sustancia en más de 50 partes por millón, el límite
considerado seguro.
El proyecto ahora
es ir a campo, identificar cada equipo, tomar muestras y hacer análisis a los
que aún no se han muestreado y se encuentran en operación, en su gran mayoría
transformadores de distribución, unos 150.000 en total en el Grupo EPM (en
Colombia). Y luego erradicar el PCB hallado. Todo a un costo base estimado
en 72.000 millones de pesos, según la etapa actual de formulación del proyecto.
La erradicación tiene
dos alternativas: exportarlo a Europa donde cuatro países tienen tecnología y
licencias para incinerarlo, o separarle el cloro y regenerar el aceite
sobrante, mediante plantas de tecnología apropiada.
EPM ya tiene un
cromatógrafo y la planta regeneradora, y está adquiriendo una planta
declorinadora. También desarrolla aplicativos informáticos para gestionar a
cada equipo en la red, conocer sus características, ubicación y almacenar
la información de los análisis de PCBs. Además, pretende aprovechar sinergias
operativas dentro de este proyecto. Con ello, prevé ahorrar un 40 por
ciento del costo inicial estimado.
El proyecto tiene
alcance para todas las empresas del Grupo EPM en Colombia; y en una fase II se
extenderá a las internacionales.

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