miércoles, 19 de febrero de 2014



• El Grupo EPM emprenderá un proyecto de alta amigabilidad ambiental para eliminar antes de 2028 concentraciones peligrosas de PCB´s, un aislante y disipador de calor que es nocivo para la salud, analizando de cerca de 150.000 transformadores y otros equipos que hacen parte de la red eléctrica


• El proyecto tiene un costo base estimado de 72.000 millones de pesos, pero se está estructurando un caso de negocio innovador que podría ahorrar hasta un  40 por ciento del valor

Por Mauricio Montoya Piedrahita
Gerencia Comunicación Corporativa Grupo EPM

En las últimas décadas del siglo XIX, al amparo de la segunda revolución industrial, se desarrollaron los PCB (policlorobifenilos), compuestos por moléculas  inexistentes en la naturaleza  que integran  benceno (un hidrocarburo)  y cloro, resultando un aceite con poderosas propiedades aislantes y disipadoras de calor.

En los años 30 del siglo XX, con el auge del uso de la  electricidad en sistemas interconectados en redes, los PCBs empezaron a ser utilizados intensivamente en transformadores, aisladores, condensadores y otros elementos eléctricos.  Y  también en espumas, pinturas y varios productos industriales.  Solo que resultaron altamente tóxicos para los seres vivos  y supremamente estables: una vez unidos, el cloro y el benceno no pueden  separarse por acción natural, sino con un tratamiento a base de sodio metálico que atraiga el cloro.

La respuesta de las legislaciones fue prohibir su uso, en Estados Unidos desde 1979 y en otros países desde 1986.  La respuesta de la industria fue sustituirlo por  aceite dieléctrico, fabricado a partir del petróleo, contaminante si no se maneja adecuadamente, pero no tóxico. 

De este modo, el fin de los PCBs  se habría saldado si no fuera por dos detalles.  Uno: los equipos que lo usan pueden tener una vida útil de entre 50 y 60 años; y dos: algunos fabricantes en países con legislaciones laxas, siguieron utilizando PCBs mezclados con dieléctricos. 

El proyecto del Grupo EPM    

En suma, sigue habiendo PCBs sobre todo en la industria eléctrica, sin que se sepa  bien cuánto ni dónde. De ahí que la Resolución 222 de 2011, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, le indica al sector para que sean identificados sus PCBs, el 30 por ciento a 2016; el 60 por ciento a 2020 y el 100 por ciento a 2024. Y luego eliminados, 30 por ciento a 2017, 60% a 2022 y 100 por ciento a 2028, pues este último tramo, dadas las dificultades, tiene un plazo extra.

EPM ha estado evaluado todos los grandes equipos que poseen los negocios de Generación, Transmisión y Aguas, y los de Distribución dentro de sus procesos de mantenimiento, y solamente en menos del 7 por ciento se ha encontrado que están contaminados con esta sustancia en más de 50 partes por millón, el límite considerado seguro.

El proyecto ahora es ir a campo, identificar cada equipo, tomar muestras y hacer análisis a los que aún no se han muestreado y se encuentran en operación, en su gran mayoría transformadores de distribución, unos 150.000 en total en el Grupo EPM (en Colombia). Y luego erradicar el PCB hallado. Todo a un costo base estimado en 72.000 millones de pesos, según la etapa actual de formulación del proyecto.

La erradicación tiene dos alternativas: exportarlo a Europa donde cuatro países tienen tecnología y licencias para incinerarlo, o separarle el cloro y regenerar el aceite sobrante, mediante plantas de tecnología apropiada.

EPM ya tiene un cromatógrafo y la planta regeneradora, y está adquiriendo una planta declorinadora. También desarrolla aplicativos informáticos para gestionar a cada equipo en la red,  conocer sus características, ubicación y almacenar la información de los análisis de PCBs. Además, pretende aprovechar sinergias operativas dentro de este proyecto. Con ello, prevé ahorrar un 40 por ciento  del costo inicial estimado.

El proyecto tiene alcance para todas las empresas del Grupo EPM en Colombia; y en una fase II se extenderá a las internacionales.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario