Al fomentar la adopción de diseños arquitectónicos innovadores y tecnologías de bajo consumo, Singapur se ha posicionado como modelo a seguir en cuanto a construcción ecológica en Asia un importante desarrollo en una región con un proceso de urbanización más rápido que ninguna otra en el mundo.
Cuando vamos por la calle, 313@somerset se nos aparece como cualquier otro gran centro comercial del centro de Singapur. Pero si nos acercamos, veremos que el edificio de ocho plantas tiene claraboyas, paneles solares, ascensores y escaleras mecánicas de bajo consumo, equipos de aire acondicionado altamente eficientes y un software que controla las emisiones de dióxido de carbono del edificio.
En la ciudad, un nuevo hotel, Parkroyal on Pickering, muestra sus credenciales ecológicas en forma de fachada con gradas ingeniosas, palmeras tropicales y multitud de enredaderas. Junto a un sistema de refrigeración eficiente, sus beneficios ecológicos incluyen la recogida de agua pluvial, sensores lumínicos, ventanas con cristales de alto rendimiento y bombas de agua caliente. Una vez en el vestíbulo de paneles de madera, con una pared de musgos tropicales, el visitante se siente como si estuviera en medio de un bosque tropical sin tener la menor importancia el hecho de que el edificio se encuentre en el centro mismo de la capital bancaria del sudeste asiático.
Los edificios ecológicos certificados representan más de una quinta parte de la superficie de la ciudad-isla.
Estas estructuras ejemplifican el compromiso de Singapur para conseguir un medioambiente verde construido gracias a generosos planes incentivos y una herramienta de clasificación de edificios que promueve mejoras como exteriores protegidos del sol, dispositivos de ahorro hídrico, modelos computarizados de flujos de energía y emisiones de carbono, y sistemas de ventilación y aire acondicionado altamente eficientes. Desde que se lanzó la herramienta de clasificación en 2005, la Building and Construction Authority (BCA) de Singapur ha certificado 1.534 edificios nuevos y otros 215 que ya existían. En total suman más de la quinta parte de la superficie de la ciudad-isla, que cuenta con una población de cinco millones de habitantes y que representa aproximadamente la mitad de la ciudad de Nueva York.
Patrick Bingham Hall
El hotel Parkroyal on Pickering es uno de los distintos proyectos recientes que ejemplifican el compromiso de Singapur con la construcción sostenible.
“A medida que urbanizamos, nos queremos asegurar de que nuestro entorno es sostenible”, comenta John Keung, consejero delegado de la BCA.
Los especialistas en desarrollo coinciden en el hecho de que impulsar construcciones ecológicas en Asia puede contribuir a generar grandes ahorros energéticos y, de este modo, conseguir que ciudades contaminadas sean más habitables a la vez que se reducen parcialmente los impactos del calentamiento global. Las Naciones Unidas informan que el 40% de la población de la región de Asia y Pacífico ya vive en ciudades, y hacia el 2050 esta cifra podría alcanzar los dos tercios. El Panel de Cambio Climático Intergubernamental (Intergovernmental Panel on Climate Change) cree que en las próximas décadas los países asiáticos liderarán los aumentos entre los países en vías de desarrollo en cuanto a emisiones en el sector de la construcción procedentes del uso energético.
Solamente en China, según la consultora global McKinsey & Company, la población urbana puede crecer de los 572 millones de 2005 a los 926 millones en 2025, lo que requerirá la construcción de cuatro a cinco millones de edificios nuevos.
Con este telón de fondo, Singapur se ha posicionado como modelo de construcción ecológica para los proyectistas y promotores de gran parte de la región de Asia y Pacífico, donde predomina el diseño pobre y donde los promotores han recibido desde siempre pocos incentivos para invertir en sostenibilidad, según expertos en sostenibilidad y arquitectos de Asia. La BCA de Singapur está comercializando su herramienta de clasificación, llamada Green Mark, como marca en el sudeste asiático, China y partes del África tropical incluso en países como la vecina Malasia, donde las herramientas de clasificación global ofrecen sistemas de certificación competitivos.
Algunos consultores comentan que la aparición deGreen Mark representa un desafío directo a LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), herramienta de clasificación de la Comisión Norteamericana de Edificación Ecológica (U.S Green Building Council). LEED también se está expandiendo por Asia.
El Gobierno aspira a conseguir una reducción del 35% en la intensidad energética de su economía hacia el 2030.
En la lucha por reducir las emisiones de carbono, el boom económico en Asia subraya la importancia y los límites de reducir el uso de energía en los edificios residenciales y comerciales. Incluso con el gran esfuerzo que ha hecho Singapur en el sector de la construcción ecológica, el consumo de electricidad no industrial en esta ciudad aumentó un 23% aproximadamente entre 2005 y 2011. Este crecimiento fue debido en gran parte al fuerte crecimiento económico, ya que durante estos años el producto interior bruto de Singapur se multiplicó por dos. El gobierno aspira a conseguir una reducción del 35% en intensidad energética de su economía el año 2030, lo cual dependiendo de la tasa de crecimiento económico no significa necesariamente que la ciudad-estado utilice menos electricidad en general en ese momento.
El concepto “construcción ecológica” sugiere características universales básicas, como atención al uso de energía e intentos para armonizar el edificio con su entorno. A pesar de ello, es también un concepto algo difuso, y los certificadores definen los edificios verdes de manera diferente en Singapur que en los Estados Unidos o Europa. De manera notable, Green Mark se centra más en la instalación de unidades de refrigeración tecnológicamente intensivas, argumentando que la reducción en el consumo de energía es esencial en una ciudad tropical, donde el aire acondicionado representa una gran parte de la demanda de electricidad.
Mike Ives
El centro comercial 313@somerset de Singapur presenta características de ahorro energético y de software que supervisa sus emisiones de CO2.
Pero algunos expertos se cuestionan si al final la estrategia de Singapur fomentará una dependencia insostenible del aire acondicionado como un componente de diseño esencial. Las herramientas de clasificación específicas de los países que se están desarrollando en Malasia, Indonesia y otros países del sudeste asiático, comentan, pueden resultar más efectivas a la hora de promover diseños vernaculares que enfaticen tecnologías pasivas como la optimización de sombras y ventilación y sensibilidad para un ciclo de vida del carbono del edificio.
“Por último, el objetivo de estas herramientas es reducir el impacto (medioambiental)”, comenta Deo Prasad, profesor de arquitectura de la Universidad de Nueva Gales del Sur (University of New South Wales) en Australia, que ha estudiado políticas en construcciones sostenibles de la región de Asia y Pacífico. Y añade que a medida que Green Mark crezca, la pregunta que debe hacerse Singapur es: “¿Estás seguro de que el consumo energético es absolutamente necesario para asegurar el confort?”
Singapur, que se independizó de Malasia en 1965, se ha modelado como una “ciudad jardín”. Esta ciudad-estado se construyó sobre una marisma con pocos recursos energéticos, y su Primer Ministro fundador, Lee Kuan Yew, priorizó la conservación medioambiental. En 2005, el gobierno tendió puentes con las políticas de desarrollo urbano en el sector de la construcción. El punto fuerte de ese cambio de política fue Green Mark, una herramienta de clasificación inspirada en parte en las directrices de LEED. Sin embargo, a diferencia de LEED, que surgió del sector privado y se basa en un conjunto flexible de principios de diseño sostenible, Green Mark fue lanzada por una agencia gubernamental y diseñada principalmente para reducir el consumo de agua y de energía.
Los estándares de Green Mark en las ciudades redujeron el 11,6% del total de los gastos de explotación de los edificios.
La BCA anuncia Green Mark como una apuesta segura para los negocios y el medio ambiente. Un estudio reciente llevado a cabo por el gobierno e investigadores de la Universidad Nacional de Singapur (National University of Singapore) determinó que una muestra de edificios de oficinas diseñados para cumplir los estándares Green Mark disminuía una media del 11,6% el total de los gastos de explotación, a la vez que se reforzaba el valor de la propiedad del edificio en un 2,3%. La BCA también informa que mientras que los nuevos edificios Green Mark tienen un coste superior de hasta el 5%, la mayoría de los promotores recuperan su inversión inicial en un plazo de 7 años gracias a los ahorros energéticos. A esto contribuyó que en 2009 la Agencia prometiera a los propietarios 100 millones de dólares de Singapur, cerca de 80 millones de dólares estadounidenses, durante cinco años para pagar auditorías sobre eficiencia e instalar equipos de refrigeración energéticamente eficientes, sensores de movimiento y dispositivos de protección solar.
Con sede en Singapur, CapitaLand, el mayor promotor del sudeste asiático, comenta que las inversiones en tecnologías de construcción ecológica han tenido un papel fundamental en las reducciones desde 2008: del 11,7% y del 16,1%, respectivamente, en la energía de la empresa y consumo de agua, y del 16% en sus emisiones de carbono todo ello con un resultado de cerca de 28 millones de dólares estadounidenses de ahorro.
“Nuestros objetivos de sostenibilidad siguen la creencia de que si disminuimos el impacto medioambiental de nuestros desarrollos a través de la innovación, creamos valor para las partes interesadas”, señala Tan Seng Chai, director general corporativo del grupo CapitaLand.
La BCA indica que tiene previsto tener certificado el 80% de los edificios de la ciudad en 2030, y distintos consultores creen que esta es una cifra realista. A pesar de ello, la BCA ha luchado por incentivar mejoras de eficiencia en los edificios ya existentes, y el éxito de Green Mark puede verse reducido cuando los incentivos de 5 años que se conceden a estos edificios finalicen el próximo año, de acuerdo con Ng Eng Kiong, presidente del Singapore Green Building Council, un consorcio de 450 profesionales de la construcción y proveedores de servicios y productos ecológicos.
Singapur se ha posicionado como un banco de pruebas para tecnologías que los fabricantes prevén vender en el resto de Asia.
“En Singapur todo se mueve alrededor de la economía”, comenta Ng, y una futura recesión económica tan grave como la crisis financiera de 2008 podría echar a perder algunos de los logros de los edificios verdes de Singapur. La BCA informa que algunos de los edificios más viejos de la ciudad-estado tienen una vida útil de entre 10 y 15 años, hecho que podría impedir más inversiones a largo plazo en sostenibilidad.
Consultores energéticos comentan que Singapur, situada en la punta sur de la Península Malaya, se ha convertido en un banco de pruebas para las tecnologías de aire acondicionado y ventilación que los fabricantes asiáticos y occidentales prevén vender en China y en el resto de Asia. El éxito de Green Mark, añaden los consultores, supone también un boom para algunos negocios locales y un ejemplo esperanzador para los países vecinos, como Tailandia y Vietnam, que justo empiezan a ecologizar sus sectores de la construcción. Actualmente en Asia y África hay más de 400 edificios con la certificación Green Mark, según indica John Keung, de la BCA. Directivos de cuatro asociaciones de la construcción del sudeste asiático comentan que el éxito de Green Mark ha influenciado en parte en el desarrollo de sus herramientas de clasificación local.
No se ha visto nada en el mundo similar al espectacular boom que ha experimentado la urbanización en China, que ha derivado en graves daños medioambientales. Pero ahora se están haciendo esfuerzos para empezar a aplicar los principios de diseño ecológico y crecimiento inteligente para dirigir el futuro desarrollo del país.
Sin embargo, Green Mark es un sistema diseñado exclusivamente para una metrópolis urbana próspera, y es posible que no se pueda aplicar directamente a países con sistemas políticos, condiciones ambientales y estándares de vida distintos, según comentan expertos en edificios verdes. “Si tienes una casa construida con bambú, puede que sea la casa más ecológica del mundo, pero si aplicamos esta herramienta de clasificación en concreto, no conseguirás la certificación”, explica Ar Sarly Adre Sarkum, Vicepresidente de la Malaysia Green Building Confederation. Teniendo esto presente, estos últimos años han aparecido pocas herramientas de clasificación con la intención de captar los matices específicos de un país. Por ejemplo, existe una nueva herramienta en Indonesia que presta más atención a la elección que hace el promotor de los materiales de construcción, muchos de los cuales provienen normalmente del mismo país.
Expertos en sostenibilidad comentan que de momento es demasiado pronto para explicar cómo funcionarán estas herramientas locales, y su éxito dependerá en parte de los incentivos que los gobiernos locales ofrezcan a los promotores. Muiz Murad, Consejero Delegado de Green Earth Design Solution, una consultoría medioambiental de Kuala Lumpur, comenta que con toda probabilidad habrá una buena coexistencia, con unos pocos promotores que escogerán certificar a través tanto de un sistema de clasificación externo como local. Y añade: “Green Mark es actualmente muy popular en Brunei, pero en el resto de la región Asia y Pacífico se decantan por la herramienta de clasificación internacional LEED. Esto sucede básicamente porque las corporaciones multinacionales siguen unas políticas internas que les obligan a elegir el sistema LEED”.
ACERCA DEL AUTOR: Mike Ives es un periodista residente en Hanoi, Vietnam, y corresponsal de The Associated Press. También escribe para The International Herald Tribune, The Economist y otras publicaciones. En artículos anteriores para el Yale Environment 360, escribió sobre el impacto ambiental del auge de la minería de minerales raros, y sobre cómo el derretimiento de los glaciares está agravando la escasez de agua en el noroeste de China.
Link: http://e360yale.universia.net/singapur-lidera-las-construcciones-ecologicas-en-asia/
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