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No todo es innovación disruptiva ni desaprender. No todo es escuchar a los gurús de siempre copiando las palabras de algún otro gurú. Es necesario cautivar la atención del emprendedor sobre hechos, no sólo sobre las palabras más o menos desacertadas de algún profesional sin la debida experiencia y que pone su liderazgo a disposición de los que quieren seguir a otros. Twitter lo describe muy bien: a quién sigues, cómo lo sigues y quiénes te siguen, por qué y cómo.
Al final el seguir una guía para emprender conlleva propiamente un 'no emprender' implícito. Para emprender la única guía que debe haber es la propia experiencia y la comunicación: la información que emitimos y, sobre todo, recibimos de otros pero no a través de charlas de varias horas, con eso no basta. En cualquier proyecto es importante el modelo (de negocio, de desarrollo; la metodología) pero si cabe aún más importante es el contexto. Si conocemos en profundidad el método (resumen) y el contexto (libro completo) podemos llegar a una aplicación diaria de la creatividad en nuestros proyectos.
Decíamos que no todos los proyectos han de ser disruptivos por esto último mismo, porque replicar también es una vía más que productiva, en la cual se minimizan los riesgos porque estos ya los asumió otro por nosotros, y donde ya están planteados un contexto y un modelo que nos permitirán estudiarlo, interiorizarlo, aplicarlo y replicarlo con la flexibilidad suficiente como para añadir nuestro toque personal. Es decir, la experiencia.
En definitiva, se trata de generar situaciones aleatorias, algo así como jugar al fútbol en la calle, donde no están controlados los hechos ni hay una planificación, y esto genera una cantidad de posibilidades de juego infinitas (no botará el balón dos veces de la misma manera, si se darán repeticiones formativas, todo es improvisado y se adquieren destrezas para enfrentar de forma eficiente nuevas situaciones). Es decir, se trata de generar situaciones aleatorias en el conjunto que forman la innovación y los emprendedores, y ahí hay dos subconjuntos que generan situaciones aleatorias: una es la propia innovación, en la que hay que asumir riesgos y está limitada por el contexto actual; y otra que es la propia experiencia, que no es algo global, que es personal y por tanto es una experiencia explosiva en tanto que aumenta de forma exponencial con el número de personas que se reúnen en torno a un proyecto. Por eso funcionan tan bien las redes sociales, por eso nos han funcionado tan bien siempre una mesa de reuniones, un proyector o un par de sillas con una mesa y un café, porque todo ello supone compartir experiencias y es uno de los hechos más enriquecedores a nivel personal y profesional.

Fuente: http://www.baquia.com/blogs/jesus-munoz/posts/2014-03-02-metodo-y-contexto-tecnologicos